Fuente: elpais.com
El informe del "grupo de sabios" para elaborar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética propone subir los tributos del diésel al 28% y la gasolina un 10%, para que la electricidad baje un 6,8%.
El informe del "grupo de sabios" para elaborar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética propone subir los tributos del diésel al 28% y la gasolina un 10%, para que la electricidad baje un 6,8%.
El
informe que servirá de base para elaborar la Ley de Cambio Climático y
Transición Energética plantea subir un 28% el impuesto de gasóleo y un
10% el de la gasolina, así como el IVA, para bajar el precio de la electricidad, que tendría un recorte del 6,8% en el recibo. Los 14 expertos que han elaborado el informe, que será entregado el lunes al ministro de Energía, Álvaro Nadal, proponen también unos escenarios con muy alta penetración de renovables, aunque subrayan las dificultades técnicas que existen para alcanzar los objetivos previstos para 2030.
Estas casi 500 páginas, plantean distintos escenarios con sus pros y sus contras, centrándose en la electrificación de la economía y la descarbonización como ejes principales. Proyectan, consecuentemente, un ascenso de las fuentes renovables y el mix necesario de apoyo para mantener un parque eléctrico equilibrado y con seguridad de suministro.
Los 14 expertos, con esos principios, proponen reordenar la fiscalidad
energética con criterios medioambientales con la implantación de un
impuesto al CO2 y gases contaminantes en sustitución de los
actuales impuestos de hidrocarburos y de electricidad. Esa medida
supondría un aumento del 28% del impuesto al gasóleo del 10% para la
gasolina. Asimismo, se plantea subir el IVA entre uno y 1,3 puntos.
Esta disposición compensaría la supresión en el recibo de la luz de los peajes que no tienen que ver con la generación (primas a las renovables, amortización de deuda, costes extrapeninsulares...) que pasarían a ser costeadas por los Presupuestos Generales del Estado (PGE). También eliminaría el denominado impuesto al sol, peaje que se impone al autoconsumo por estar conectad a la red y servirse de ella.
Esas cargas suponen una reducción total de los ingresos de una cifra en el entorno de los 11.000 millones de euros, la misma cantidad que se ingresaría con los cambios tributarios. Como los nuevos impuestos incidiría en el precio del gas, se mermaría la repercusión en el recibo de la luz. En todo caso, el usuario notaría una reducción del 6,8%.
En definitiva, se trasladaría el peso de la descarbonización sobre los ciudadanos que más contaminan y mejorarían los costes de los consumidores eléctricos,
que en muchos casos son los mismos. "La medida es regresiva porque
penaliza a los que tienen menos y beneficia a los que tienen más renta y
pueden comprarse vehículos eléctricos, pero no existe otra salida",
asegura una fuente sectorial.
La otra idea fuerza del informe, la penetración de las renovables, refleja que no hay una varita mágica y no resulta nada fácil alcanzar los objetivos. Según las conclusiones, es factible alcanzar el 27% de renovables en 2030 (en la actualidad supera el 18% y en 2020 se alcanzará el 20%); pero por encima resulta complicado. Y llegar al 35% que se discute en Bruselas resulta una quimera.
Esta
dificultad hace obligatorio mantener energías de respaldo. Es decir,
mientras no se desarrollen técnicas de almacenamiento y baterías va a
existir un hueco que debe llenarse con fuentes tradicionales como el
carbón y la energía nuclear, así como los ciclos combinados (gas). El informe concluye que si a dia de hoy se quitaran ambas energías (unos 8.000 MW/h), el precio subiría un 25% en cada caso. Además, el ministro Nadal ya ha subrayado su oposición a clausurar las centrales térmicas y las nucleares de un plumazo. El carbón tiene sus días contados y las nucleares, una vida útil marcada a partir de 2023; aunque podría ampliarse.
Además del impulso de las renovables y el reordenamiento fiscal, el informe pone sobre la mesa otras cuestiones para que se discutan en el Parlamento. Tales como la reforma del mercado eléctrico y los cambios en los hábitos del consumo;
la eficienca energética; la pobreza energética, en concreto que se
valore si el bono social debe cargarse sobre los PGE, y la movilidad. En
este punto, aunque no entra en detalles, suscita la reflexión sobre el
coche eléctrico e, incluso, trenes y puertos.